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miércoles, 27 de agosto de 2014

Me anticipé

Nunca pude prever nada. Desde bien chiquitín que me resulta imposible adelantarme a ningún acontecimiento. Miro a mi futuro y no veo nada, tan solo un páramo blanquecino. Una niebla cubre mi futuro a partir de las dos semanas. Me acostumbré a vivir con ello, a vivir de salto en salto, dando palos de ciego por cada decisión y a levantarme la venda solo para mirar a mi alrededor.

miércoles, 16 de julio de 2014

No habrá final

La historia del joven que, por mera casualidad, coincide con esa chica. La misma que brillaba por su belleza y de la que más tarde se enamoraría. Resulta que estudia su misma carrera.

jueves, 26 de junio de 2014

Proposición indecente

Déjame proponerte un juego. Un fracaso.
Un error del que te arrepentirás bastante. 
Una ilusión malgastada en alguien que ni la merecía ni la necesitaba. 
Un tropiezo constante, sin expectativas de mejora. Eso.

Prometo que volverás a creer. 
Rezarás por que no acabe nunca, pero reclamarás su muerte. 
Te hará disfrutar. Mucho. 
Te hará volar alto, donde no verás cigüeñas, y te enterrará tan hondo
que tu corazón se volverá granito. No tendrás término medio.

Echarás de menos su belleza.
Su tacto, su olor, su mirar. 
Te parecerá deleznable.
Sus manos, su cuerpo, sus ojos.
Exigirás una respuesta y olvidarás por qué jugaste al juego.

Tan solo déjame hacerlo.

miércoles, 25 de julio de 2012

Rutinario

Hacía tanto tiempo que no escribía que casi se me olvida. Me he tomado un largo tiempo de descanso. Descanso o falta de tiempo, llámenlo como quieran.

viernes, 23 de marzo de 2012

La historia de cualquiera

Eran las 5:43 am de un sábado cualquiera. Tras la última copa en un bar a punto de cerrar, pagan y se van. El coche estaba dos calles mas allá. Él la lleva a su casa, en un pueblo a las afueras de la ciudad. Se dieron un beso en la mejilla. Él le acarició la barbilla a esa chica que acababa de conocer, ella desabrocha el cinturón de seguridad. El sol asomaba la cabeza. Cuando ella sale del coche exclama:

- Llámame al llegar a tu casa, ¿vale?
- Pero tardaré un rato, vivo lejos. ¿Vas a aguantar despierta? Duérmete y no te preocupes.
- No. Cuando llegues a tu casa me llamas, que yo estaré despierta, de verdad.
- Vaale. Pero para que te quedes mas tranquila, nada mas. Esta relación no la va a romper un hospital.
- Te tomo la palabra, no me mientas ¡eh! - dijo ella en tono bromista.

Tan solo habían pasado tres horas, como mucho, desde que se habían conocido, pero alcanzaron una gran complicidad. Como estaba planeado, él llegó a su casa, ya de día, y la llamó. Una conversación bastante escueta y típica, finalizada con un 'y tu' precedido de un 'que descanses'.

Años mas tarde, cuarenta y ocho para ser exactos, él contrajo cáncer de pulmón. Ese 27 de febrero esa pareja se hallaba en el hospital general de su ciudad. Ella arrodillada sosteniendo su mano. Él en la cama enchufado a decenas de cables. Él, con muchas complicaciones, logró encender su voz tras varios días sin hablar:

-¿Te acuerdas cuando nos conocimos?

Los ojos de ella se abrieron como platos y apretó mas fuerte su mano. Había perdido toda esperanza por escucharle hablar. Secó las lágrimas que le cayeron y contestó:

- Si, si me acuerdo. Como si fuera ayer.
- ¿Recuerdas que te dije que esta relación no la iba a romper un hospital?

Ella no podía hablar, tan solo mover su cabeza de arriba a abajo a modo de afirmación y aguantar sus ganas de llorar.

- Pues es la única mentira que te he dicho en la vida.

Ambos sonrieron mirándose a los ojos. Esa mirada contenía mas pasión de la que jamás habían sentido en su vida. Segundos después y poniendo fin a ese cruce de miradas, él murió. A las 18:24 aproximadamente. Los gritos reclamando ayuda y el botón para llamar a la enfermera resultaron inútiles. Al día siguiente fue el velatorio.

FIN


Y esta puede ser la historia de cualquier pareja del mundo, ¿no crees?

martes, 5 de julio de 2011

2010/2011

         Muy a pesar de lo que os quiero transmitir, lo que siento no es felicidad. Quiero, tristemente, aparentar ser feliz. Disfrutar el momento, perdiendo el juicio alegando que "es lo que toca". Recordar lo que olvidé y olvidar lo que recuerdo para mirarme al espejo y no pensar que esto se derrumba.


         Podría continuar sacando ricos recursos lingüísticos del baúl del error, pero entonces faltaría a mi norma de nos mas de tres por pena. Normas no escritas que se cumplen a rajatabla, como otras tantas costumbres que terminan siendo duras leyes, con su duro castigo por incumplimiento. 

         Podría ser, por poner un ejemplo, el no haberte saludado antes. Lástima. Tengo un caparazón de granito para que vosotros no veáis el débil pellejo de esta lenta tortuga, y la pena, es que llego a creerme lo que no soy. O quizás, mirándolo a la inversa, creo que soy lo que no, y trato de ocultar una ingeniera mentira. Yo me voy, tu te irás, y hasta el año próximo no volveré a saber de ti.

         Efectivamente, hablo de la temporada 2010/2011. Que nostalgia me entra. Ya no por no poder saludar de nuevo a ese manojo de rastas que tan agradable me hace el estudio, que también, sino por todo lo que conlleva bajar la persiana y cerrar por vacaciones. 

         Acostumbrado a compartir tantas horas diarias, y tantos días a la semana con esas personas, ahora se me hará dificilísimo levantarme del sofá sabiendo que no los voy a ver. Acostumbrado a llevar una trepidante rutina, el imnovador día a día me aterra y acorrala. El no tener qué hacer y organizar mis horas en mis quehaceres como me plazca me aburre si no tengo que hacer malabares con los minutos para poder escribir media rima o limpiar las persianas. El encerrarme en estas paredes me da una claustrofobia impresionante. Todo se me clava y todo me hace sangrar.

         Sin embargo, se que no es para tanto, ya que cuando esa maravillosa rutina comience, estaré deseando que se acabe. Una temporada mas.


viernes, 4 de marzo de 2011

Será la última vez que lo haga por las malas

        "¿Qué le ha pasado a mi inspiración?", me pregunto cada día frente un papel. Antes era todo tan sencillo. Antes exprimía un bolígrafo en un folio y surgía poesía. Ahora, siempre termino mordiendo el capuchón del boli y garabateando el perfil de una mujer en una hoja, que por norma, acaba en la papelera. Que inmensa frustración.

        Rodeado de tazas de café, intento describir lo que por ti siento, sin que te des cuenta para no llamar tu atención. Me es imposible. Me arrepiento de tantas cosas, todas con mi nombre por autor, que ni yo soy capaz de centrarme en una, por simple que sea. Acabo escuchando música, buscando en las estrofas de otros artistas mi desdicha, para no engañarme de todo.

        Sé que puedo hacerlo, sobradamente además, cargando cada frase de detalles absurdos y aclaraciones que se contradicen, para jugar con la ambigüedad del vocabulario. Me es imposible escribir pensando en un mañana, pero el hoy no termina de agradarme y el ayer se me quedó a medias. ¿Y todo esto sabes por qué es? Por aprender lo que no debía y memorizar lo que no me enseñaron.

"Si en esta vida para aprender hay que errar, el acierto es una jodida pérdida de tiempo".



domingo, 13 de febrero de 2011

Usted

        Volveré de nuevo a bucear en su pasado. Imaginaré su bello rostro y lo describiré, siempre con los más bonitos versos, para mí propio uso y deleite. Acariciaré vuestra fina melena notando cada centímetro de mechón. Recordaré vuestra risa, inimitable y única, brotando de tal perfecta unión de dientes con mandíbula con sonrisa por nombre. Percibiré vuestra hermosura enfrascada en una mentira para abrirle los ojos de par en par. Relataré en sus memorias todo el dolor que soporté por conocerla y los pocos momentos de gloria que me dio su persona. Guardaré dentro de mí el vestigio del sentido del ridículo que tanto sudor frío me provocó. Y por lo que más la recordaré y odiaré toda mi vida, por no estar jamás cuando de verdad la necesité.


Bienvenido seas...

... a este mundo de poesía en el que lo mas lúgubre resulta atractivo. Donde los conejos aterrorizan a los cuervos y la luna brilla mas que el sol. Bienvenido seas a la metaforización en dígitos de lo que algún día podré llamar "mi vida".

        Cuando llegue ese día, tú no estarás presente. Lástima. Aprovecharé tu confianza y la disfrutaré mientras pueda, ya que hoy se que no, pero también se que por cada jornada que pasa, se acerca, con mayor o menor rapidez, el día en el que me arrepentiré de todo.

        No hablo de ti, ni de ti tampoco. Ni por asomo de usted, y mucho menos de su persona. Que egocéntrico me parecería, por tu parte, claro. Pero, ¿qué pensar si no? Siglos de repetidas historias avalan la teoría...



        Por la misma razón que deseo llevar a buen puerto todas las horas de mi reloj, deseo poder subvencionar culturalmente diez minutos semanales de todo aquel que así lo quiera.

Gracias y bienvenido seas.