La teoría siempre dado por sentado que, en el plano de la relaciones, los polos opuestos se atraen. Ya sea debido a los conocimientos físicos que alguien, algún día, aplicó a su relación; o bien a raíz de frases tan infantiles como "los que se pelean se desean", esa es la creencia general.
En se campo de la vida, el ser humano tiende a argumentar con eufemismos inmensos tumores en la relación. Por ejemplo, decir que una pareja "se complementa", en lugar de decir que discrepan; o el "hoy por mí, mañana por ti", cuando a cada uno le apetece hacer algo que el otro odia, y así sucesivamente.
La percepción de que los polos opuestos se atraen esta tan extendida que da la impresión de que nosotros mismos buscamos un polo opuesto al que ser atraídos. Hasta que, algún día de tu vida, encuentres un imán de iguales características al tuyo (radio de atracción, longitud de los polos, gustos musicales, etc.). Entonces, todo lo que dabas por sentado se levantará y se irá y tú correrás a contracorriente para llegar a ese "tú mismo polo" del que has huido siempre.